LAS GUERRAS SANITICAS
La presión causada por el aumento de la población, obligó a los Sanitas a traspasar a la llanura de Campania, porqué necesitaban desesperadamente buenos pastos para sus rebaños. Se marcharon incluso hacia Puglia, y al oeste hacia Campania estableciéndose en las orillas del mediano y alto Volturno, y a nordeste se acercaban cada vez mas al río Liri: esto les llevaba peligrosamente cerca de Lazio, donde a la mitad del siglo IV a.C., los Romanos habían conquistado el predominio político y no podían quedarse mirando mientras los Sanitas continuaban avanzando.
Antes o después un choque entre los dos pueblos tenia inevitablemente que suceder. Y claro al poco tiempo surgieron las tres Guerras Saniticas, que duraron alrededor de 50 años.
Para los Romanos no era la habitual guerra para someter a una población débil e indefensa, si no que se trataba de un choque entre dos potencias que competían a la par. Los Romanos, establecidos en el Lazio, miraban como se expandía el resto de Italia, los Sanitas no aceptaban los deseos de Roma por ser la dueña de la península. El odio surgido por los Sanitas hacia Roma, nació de sus derechos de supervivencia por los cuales lucharon firmemente contra los agresores Romanos, para defender su libertad. Los Sanitas fueron una verdadera espina para los Romanos que tuvieron que combatirles durante 50 años antes de vencerles.
Los Romanos, por otro lado, abrigaban hacia los Sanitas sentimientos de respeto y de temor, cuando reconocían en ellos la cualidad que admiraban mas que ninguna otra: el temperamento guerrero.
Las tres guerras libradas contra los Sanitas (del 343 a.C. al 341 a.C.; del 327 a.C. al 304 a.C.; del 298 a.C. al 290 a.C.) fueron de las mas difíciles e inciertas de la historia romana, y en mas de una ocasión tuvieron a los Romanos al borde de la derrota. En el curso de la segunda guerra Sanitica, los Romanos pasaron la humillación del yugo en las famosas “Forche Caudine”.
Los Romanos tuvieron que recurrir a generales y ejércitos de excepción, para superar la extrema resistencia de este “pueblo de las montañas”, determinado a defender con terquedad su propia independencia y su propia identidad cultural.
El éxito final de las tres guerras llevó a la anulación del pueblo Sanitico por parte de las milicias de Roma y a su completa absorción al pueblo romano. Pero los rasgos saniticos se conservan todavía en el código genético de las gentes del Matese.
EL SANNIO
El Sannio era el altiplano interno en el centro de la Italia meridional, delimitado al norte por el río Sangro, al sur por el río Ofanto, y al este por el “Tavoliere di Puglia” y al oeste por la llanura Campana.
Sus características principales son las montañas grises de roca calcárea que, aun no siendo infranqueables, seguramente obstaculizaban el tránsito, especialmente en la frontera occidental. Las montañas son la causa principal del aislamiento material y cultural que ha caracterizado el Sannio a través de los siglos.
En el Sannio el Apenino no es una cadena montañosa lineal y continua, mas bien un complicado laberinto de montañas macizas y contrafuertes entre las cuales se encuentran valles a menudo sin salida. Al norte se elevan las alturas de la Maiella, en el Sannio meridional destacan los contornos del monte Taburno y, aun mas al sur los montes Irpini. Al confin occidental del Sannio hace de guardia un gran bastión natural, el áspero Macizo del Matese, el antiguo Mons Tifernus, largo más de 40 kilómetros y ancho alrededor de 25, con un lago carsico en su cumbre y una cima, el Monte Mileto que se alza mas allá de 2000 metros. El macizo se puede divisar hasta casi el Mar Adriático y domina la amplia llanura del río Volturno.
Nada se sabe de los hombres que vivían en el territorio. Las poblaciones “osco-umbre”, en los cuales estaban incluidos los Sanitas (en idioma osca “SAFINIM”), se habían desarrollado de la fusión de aborígenes no identificados con los infiltrados “indoeuropeos”. En el año 600 a.C. existían ya tribus osco-umbras distintas y separadas y en el siglo 500 el pueblo históricamente conocido como Sanitas, debió de ser claramente identificable y obtener el control indiscutible del Sannio.
Los Sanitas eran parte de aquellos pueblos “Itálicos” que hablaban una variedad de indoeuropeo cuya existencia era por primera vez asegurada en Italia durante la edad de hierro.
Hoy en día los históricos utilizan el término Sabelli para designar los pueblos de Italia central que hablaban dialectos del grupo osco.
Así pues Sabelli es un termino genérico para identificar los pueblos de “tipo osco”; estos eran los Sanitas, los Frentani, los Sidicini, los Campani, los Lucani, los Apuli, los Bruzi y los Mamertini. Se puede decir que los Sabelli eran todos aquellos pueblos que hablaban el osco verdadero, una lengua que fonéticamente parecía un latino arcaico con desinencias y aliteraciones ásperas y guturales.
LOS SANNITI Y LA CIUDAD DE BOJANO
La amplia comunidad de los Sanniti, a su vez, se componía de 4 tribus: los Carecini, los Pentri, los Caudini y los Irpini; el nombre de otros eventuales grupos no han llegado hasta nosotros. Estas cuatro tribus se reunieron para formar la liga sanitica, que inicialmente se formo con intenciones religiosas y sagradas, pero también militares.
Es difícil determinar la línea divisoria entre las diferentes tribus Sannitas. Los Pentri eran sobretodo montañeros: estaban situados en el corazón del Sannio, la región del Macizo del Matese y sus alrededores, y los valles de los rios Trinius y Trifernus. Todo hace pensar que eran fuertes y temibles, la espina dorsal de la nación Sannita. Un buen numero de ellos estaba concentrado en una zona abierta del Sannio, de una gran extensión, el valle dominado de Bovianum y Saepinum.
La tribus Sanniticas se dedicaban a la cría de ganado y a la agricultura. Especialmente en las tierras de los Carecini y los Pentri, inadecuadas para los cultivos, prevalecía la cría de bovinos. Esto ha sido practicado en esta área desde la prehistoria y era ciertamente de mucha importancia económica, como indican no solo los toros que hacían de animales-guías en los rituales del Ver Sacrum, y entonces el nombre de su ciudad capital, Bovianum, sino también las alusiones a los rebaños de vacas señaladas en la literatura de la epoca. En efecto, la cría de los bovinos debía ser en la antigüedad mas importante de cuanto lo es ahora, dado que las inaccesibles rocas que hoy no consienten ni tan siquiera el pasto mas limitado, en aquellos tiempos tenían que ser aprovechables. Una zona donde florecía particularmente la producción de productos lácteos era el Matese.
Desde el punto de vista administrativo, la unidad política del Sannio no era el municipium, sino el touto. Esto era la unidad que tenía carácter corporativo: presumiblemente cada una de aquellas cuatro tribus que formaba, en su conjunto, el pueblo Sannita, constituya un touto.
La unidad política por debajo de la tribu era la típica, antiquísima institución itálica: el pagus. Esto era una sub-comunidad administrativa, la mas pequeña que existía cerca de los pueblos itálicos y o era una ciudad, mejor dicho un distrito de extensión variable, normalmente mayor que un fundus, pero menor de un territorium. Entonces el pagus era un distrito rural semi independiente, que se ocupaba de cuestiones culturales, agrícolas y sobretodo religiosas: desarrollabas funciones gubernativas a nivel puramente local y a tal fin poseía propiedades comunales, inclusos algunos edificios.
Cada touto incluya varios pagi; es mas, un touto nacía cuando un cierto numero de pagi se unía en una estrecha asociación, llegando así inmediatamente a poder contar con la absoluta fidelidad de todos sus miembros.
Presumiblemente cada tribu tenia una localidad que era su capital, el centro administrativo del entero touto: Bovianum era la capital de los Pentri.
EL VER SACRUM
Cada una de las tribus Sabelle, se formaron gracias a un ritual religioso, el Ver Sacrum o Primavera Sacra, mediante el cual los pueblos de lengua Osca se adentraban siempre mas allá de los Apeninos.
Para ganar una batalla, alejar un peligro o poner fin a una catástrofe natural, como una carestía o una epidemia, los Sabelli prometían sacrificar a Mamerte todo aquello que hubiera nacido la primavera anterior. Los niños nacidos en aquel periodo no eran literalmente sacrificados, se dejaban crecer pero como sagrados: en otros términos venían consagrados al dios y llegados a la edad adulta, tenían la obligación de dejar su tribu y buscar nuevos bosques y pastos bajo la guía de un animal sagrado a la divinidad. El animal-guía podía ser un toro, un lobo, un pájaro carpintero, un oso o quizás un ciervo y el grupo emigrante se establecía en el punto que, pensaban, el animal le indicaba. Hoy sabemos que los Sanniti seguían un toro, los Irpini y los Lucani un lobo, los Picenti un pájaro carpintero.
Los primero Ver Sacrum de los Sabelli se desarrollaron el los tiempos prehistóricos; los primero “sagrados” que se establecieron en el Sannio fueron conducidos por un “Comius Castronius” y por un toro a Bovianum, que representó la cuna de su nación.
Está claro como los Sabelli no constituyeron una nación unitaria, pero estaban divididos en una cantidad de tribus, que podían diferir en sus usos y costumbres y también en el aspecto político. La intranquilidad de los movimientos de los Sabelli y las diversas personalidades de aquellos que guiaban las varias Primaveras Sacras, explican en parte las divisiones tribales.
Se define así una realidad étnica: los Sabelli, constituidos de las tribus de los Alfaterni, de los Sanniti, de los Apuli y de los Frentani, ocupaban las zona que va del golfo de Salerno, en el Tirreno, hasta la costa centro meridional del Adriático.
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