La Asociacion Volturno de Buenos Aires

arrivo emigranti

¿Qué hace la gente de San Gregorio una vez desembarcan en el puerto de Buenos Aires? La vida es dura para lo primeros que llegaron, que no sabían ni siquiera como orientarse, mas fácil para aquellos que les siguieron, a los que nunca falta un paisano que haga de guía.

La primera hola migratoria que mueve de San Gregorio, vio partir 169 personas que se quedaron en Argentina. Evidentemente consiguen integrarse bien, y muchos de ellos se convierten en puntos de partidas de numerosas cadenas migratorias, que llamaran a parientes y amigos de San Gregorio.

Su integración social y laboral fue un proceso articulado, una adaptación continua a nuevas culturas, a una nueva lengua, a una nueva moneda, que ponía inevitablemente en juego el nostálgico deseo de retorno a casa, la llamada de la sangre que empujaba a los italianos a estar con otros italianos. Fue pero la exigencia de una ayuda reciproca en tierra extranjera y el vinculo, a menudo familiar, que unía a los italianos entre ellos, a empujarles hacia una forma de asociarse que creció rápidamente en Buenos Aires y en toda Argentina en el ultimo treinteno de Ochocientos.

Así nacieron “Las Sociedades de Ayuda Mutua”, lugares sociales donde se ayudaba económicamente, donde se encontraba trabajo para los recién llegados, donde se afrontaban comunitariamente los gastos médicos y periódicamente allí se reunían para reforzar el sentimiento patriótico.

Los Sangregorianos hacian raices y se cimentaban en nuevos trabajos. En este contexto las personas provenientes de los ayuntamientos del Matese, y que evidentemente quedaron ligadas entre ellas viviendo cerca en las “Little Italies” que se formaron en la ciudad, decidieron de promover una nueva Sociedad de Ayuda Mutua.

stendardo Associazione Volturno

Así nació la “Associazione Italiana del Volturno” fundada en Buenos Aires por un grupo de 49 italianos, entre los cuales 35 procedente de Piedimonte, Castello y San Gregorio Matese. El 7 de mayo del 1893 se reunió la primera asamblea; se hicieron elecciones del Consejo Directivo eligiendo como presidente a Vincenzo Scala, vicepresidente Gonzales y contable Ragucci, mientras como secretario fue elegido Nicola Antonio di Lullo.

Se trataba de una pequeña sociedad de Ayuda Mutua e Instrucción fuertemente distinguida de la proveniencia geográfica de los primeros socios. Pero este no era un requisito selectivo de admisión.

Se le reconoció personalidad jurídica; concedía ayudas económicas y hacía frente a los eventuales gastos sanitarios, concedía una pensión a las viudas y a los huérfanos de los socios difuntos, por los cuales se hacia cargo de las honras fúnebres.

La vida social de la Volturno se desenvuelve durante un periodo de veinte y dos años, adquiriendo un total de 2.693 insritos provenientes de Abbruzzo, Calabria, Veneto y Lombardia.

Este es un dato peculiar de la Asociación Volturno, que la libera al mismo tiempo de las connotaciones conservadoras de asociaciones anclada al culto de la tierra lejana, desvinculándola del riesgo de volverse un melancólico centro de reunión de nostálgicos hijos de la madre patria; además la diversificada origen geográfica de su base, le permite un arraigo social en grupos diversos de inmigrantes, lo cual favorece el intercambio económico e interacción con oficios nuevos y nuevas ocasiones de contactos y así un mejor cumplimiento de las directrices estatutarias.

Mas que una casualidad, se puede entender que este sea un acuerdo político social, puesta en escena por el inmigrante para obtener lo mejor de la nueva realidad en la cual se encuentra. En el nuevo mundo a menudo tiene que cambiar las costumbres laborales, hacer cuentas con una nueva moneda, aprender una nueva lengua. Está abierto a las innovaciones para obtener el beneficio económico que la patria le ha negado y por la cual ha afrontado el viaje.

¿De que le serviría permanecer encerrado en un microcosmo parafamiliar, en una asfixiante realidad análoga a aquella del pueblo que dejó? La familia es otra cosa, no está en la asociación, donde se visten los trajes de gala de un nuevo status en el que cada uno aspira.

La familia, cuando está, se encuentra en un lugar apartado, para hacer de remolque de la cadena migratoria en la cual se unen los parientes que se quedaron en el pueblo. La plaza reconstruida está en los encuentros reservados entre los paisanos y en la trama de las relaciones que sirven para tener viva la endogamia, el matrimonio entre paisanos, único tabú en el cual el emigrante parece no querer renunciar. En efecto, los estudios sobre modelos de aglomeración de los inmigrantes italianos indican que, en Buenos Aires, la mayor parte de aquellos originarios del mismo pueblo, viven juntos en el mismo barrio.

La primera sede de la Associazione Volturno estaba en la Calle Corrientes 3423, en el distrito nº 9 de la ciudad, uno de aquellos con mas concentración de italianos. Pero la consistencia economica, evidentemente, aumenta con el paso del tiempo, ya que diez años después se traslada a la calle Paso 528, algunas manzanas hacia el centro, y resulta ser propietaria del edificio en el cual se encuentra la sede social, además de bienes muebles e inmuebles por un valor de alrededor 30.000 liras italianas en el 1904.

Allí, en las salas de reuniones, se encuentra expuesto el rico estandarte de la Asociación, bordado en oro sobre fondo rojo, con la inscripción “Associazione Italiana del Volturno 7 maggio 1893 Buenos Aires”. En el primer decenio del ‘900 el empuje de los consorcios que animan a tantas Sociedades Italianas de Buenos Aires, llevan a la fusión de un grupo de asociaciones, entre las cuales se encuentra la Volturno. En febrero de 1915 ésta cierra su propia actividad y entra en aquel cartel de sociedades donde se aglomeran entorno a la “Associazione Unione e Benevolenza” y que, de allí a un año darán vida a la “Associazione Italiana di Mutualitá ed Istruzione (AIMI)”. Todo esto sucede mientras la madre patria es arrastrada en el devastador conflicto mundial.

En la AIMI se congregan socios y patrimonios de las 19 sociedades de mutuo socorro que se han asociado y en el año 1917 la nueva Asociación es legalmente reconocida por decreto del Gobierno Argentino.  Todavía hoy la AIMI es un punto de referencia vital para los italiano de Argentina y continua desarrollando las funciones sociales y culturales de siempre en su histórica sede en el corazón de Buenos Aires donde, entre los estandartes de las asociaciones fundadoras, custodia también el histórico tricolor que ondeó en el 1848 en las barricadas durante los cinco días de Milán.

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