EL LAGO MATESE

A propósito del cárstico, los ejemplos mas vistosos son la cuenca donde se forma el lago Matese, y los recorridos de los ríos Sava y Lete. El lago Matese es el espejo de agua mas amplio. Se sitúa en un extenso y verde valle, a 1011 metros a los pies del monte San Michele, estribación del monte Miletto, la cima mas alta del macizo. Pero el lago está, verdaderamente, rodeado también de otras dos cimas que son Gallinola y monte Porco, que contribuyen a hacer un fondo rocoso en las placidas aguas del lago. El valle cárstico en el cual se forma es mas grande del área ocupada por las aguas: tiene de largo 8 kilómetros y de ancho 2 kilómetros en contraposición de los cerca de 6 kilómetros cuadrados totales del lago (variable en cada estación).
Esto fue regulado en el 1923, para un uso hidroeléctrico y para tal fin se tuvieron que crear diques que impidieran la salida de las aguas a través de los agujeros naturales por donde fluye el agua (presentes sobre todo en el lado sur de la cuenca), por debajo de los niveles útiles. Al terminar las obras, la superficie media del embalse se redobló hasta la actual. La profundidad máxima del lago es entorno a los 10 metros.
Fauna de agua dulce, no molestada y sobretodo nada de contaminación de desagües, consigue crecer en paz y en perfecta salud. Para completar los argumentos lagos: a poco mas de diez kilómetros hacia el oeste se forman, aunque sea artificialmente, otros dos estanques: el lago de Gallo con su característico pueblo y el lago de Letino, un poco mas al sur del homónimo pueblo. El lago de Gallo está formado del dique del río Sava (tiene una superficie de 2,5 km cuadrados) mientras que el de Letino, es fruto del rio Lete (poco menos de la mitad del lago Gallo). Ambos tienen una finalidad eléctrica: el Gallo sirve directamente a una central local; el Letino viene capturado y a través de una conducción forzada, que recorre durante un km. viene utilizado por la central de Prata.
Una vez cumplido su deber hidroeléctrico, los ríos desaparecen en el vientre de la montaña. El Sava sigue un recorrido casi desconocido, hace reaparecer en la cuenca de San Bartolomeo, un barranco que nombre a parte, es un sitio de gran sugestión ambiental. El Lete, en cambio, es un río caprichoso. En los siglos pasados seguía un preciso recorrido en las galerías, que después ha progresivamente abandonado, para hacerse un recorrido alternativo. El túnel fósil (con todas las precauciones, y sobretodo la preparación espeleológica que estos lugares reclaman) es practicable. Se accede a través de las homónimas grutas, que son una bella ocasión para un “contacto” al vivo con el vientre de la montaña.
EL MACIZO DEL MATESE

Entre las montañas del Apenino Meridional, el macizo del Matese representa sin lugar a dudas una de las metas mas interesantes ya sea para el simple turista como para el apasionado del alpinismo o de los deportes de invierno. Los numerosos caminos que lo remontan por cada vertiente, algunas particularmente cómodas aunque hayan numerosas curvas cerradas, consienten al viajero mas apresurado de admirar las espléndidas y alpinas vistas que ofrecen sus extensos altiplanos.
Para estas montañas revestidas de bosques de hayas, que todavía conservan algunos tradicionales aspectos de la secular actividad agro-pastoral y que hoy se abren al turismo de masas (la estación invernal de Campitello Matese es una de las mas frecuentadas del sur de Italia), en épocas lejanas se libraron ásperas luchas entre romanos y sanitas. De todos modos la sumisión de estos últimos, quedan numerosos testimonios de su civilización en todo el Alto Molise, donde muchos centros, entre los cuales Venafro, Bojano e Isernia, se han desarrollado en el lugar de los primitivos asentamientos de los Sanitas. La antigua presencia sanitica y romana en estas tierras se encuentra en particular en las notables y sugestivas ruinas de Saepinum a los pies de la vertiente septentrional del Matese, a lo largo de una de las vías de la trashumancia apenínica, mientras en la vertiente sur interesantes hallazgos se encuentran en Castello Matese y Alife.
Existe un lugar que, en su singularidad geográfico-administrativa, da la idea (por exasperación) del interés que mas regiones y provincias tienen sobre el Matese. Se llama Bocca della Selva, un estupendo paso a 1393 metros de altitud, inmerso en un bosque de hayas, con una maleza rica de setas, frambuesas, fresas: frescura de verano, nieve y esquí en invierno. Las características ambientales son netas, las administrativas crean algún problema de competencia. Porqué Bocca della Selva es exactamente el cruce de dos regiones – la Campania y el Molise – y de tres provincias, Caserta, Benevento y Campobasso. Tanta gracia de confín no genera riqueza de iniciativas, como también sería posible.
El Matese es, en cierta manera, delimitado de los valles surcados – desde oeste a este – por el Volturno, por el Calore Irpino, por el Tammaro, por el Alto Biferno (Molise). Una serie de altos y escarpados montes cubre una superficie de alrededor 1000 km. Cuadrados. Alineados desde Norte-oeste hacia Sur-este por una longitud de aproximadamente 54 km. y un ancho que en su punto máximo es de aproximadamente 30 km., constan de esencialmente dos líneas de cimas. Las mas altas son el Mileto (2050 m.), la Gallinola (1923 m.) y el Mutria (1882 m.) que marcan el limite campano-molisano (aunque la vertiente molisana comprende una mas amplia extensión del macizo). En esta sede nos ocupamos de la vertiente campana.
Una series de valles, a veces profundamente surcadas por ríos, como el Titerno, el Lete, el Sava, otras veces secas, aislando pequeños montes pero con abruptas paredes, como el Vallone dell’Inferno (Valle del Infierno) entre Castello Matese y Piedimonte Matese, llanos, terrazas, concurren a dibujar un ambiente de alta calidad, afortunadamente todavía en su mayoría integro, al cual poder descubrir rincones y panoramas, de sensaciones y de calor humano. Pequeños pueblos en los que todavía encontramos, siguiendo la tradición y la cordialidad, la antigua costumbre de oficios inolvidados y costumbre que son todavía una manera de ser cotidiana.
Son los lugares donde nació la trashumancia, que fue la exigencia vital, fatiga física, soledad, relación directa entre el hombre y el rebaño (patrimonio, juntamente, económico y cultural); que se transformó en el instrumento para una extraordinaria osmosis de civilización, para una relación vital entre regiones diversas y mentalidades diversas, entre el mar y la montaña. La vía de los “tratturi” fue el camino a través del cual las antiguas poblaciones del Sannio, pastores rudos y decididos, fueron a molestar a nada menos que las potencias etruscas, griegas y después romanas, y que les dieron no solamente una serie de problemas, sino incluso una serie de afrentas punzantes e históricamente imborrables. Todavía hoy los pastores son riqueza: alrededor de 40.000 cabezas de ganado, ovino y caprino, dan carne, queso, lana con razas que se llaman comisana, laticauda, lamassese. Y están bien presentes en los caseríos donde los pastores producen diferentes tipos de quesos: pecorino, provoletta y caciocavallo.
Volvemos al Matese geográfico, a esta tierra de montañas que es también tierra de aguas. Y no solo porqué, cubiertas por la nieve gran parte del año, las montañas restituyen la nieve en forma de agua, pero sobretodo a causa de su extraordinario carsismo, que absorbiendo aguas de superficie las restituye en forma de manantial en la base del macizo. Son alrededor de 350 los manantiales que, de este a oeste, salen a los pies de los montes, y justamente allí donde el agua brota del monte, donde el clima es todavía aceptable de invierno y apacible en verano, se han ido a colocar pueblecitos parecidos a un pesebre. Los manantiales no son solamente de agua dulce.
Entre los mas importantes encontramos en Costa Pizzuta (a los pies de Pratella) aguas con bicarbonato-calcio-magnesio; y los mas famosos, en la vertiente oriental, las sulfurosas aguas de Telese.
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